Ibón de Paderna desde la Besurta

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Los ibones son parte del legado que nos dejaron los glaciares en su retroceso desde los máximos de la era cuaternaria. En algunas zonas donde la erosión era especialmente activa se generaban cubetas que, tras retirarse los hielos, fueron ocupadas por masa de agua permanentes. Algunas de ellas, como el Plan d’Están, ya prácticamente colmatadas, otras muchas acogiendo aún esos lagos de origen glaciar.

El de Paderna (o de la Renclusa) es, probablemente, uno de los más accesibles del Valle de Benasque, a la vez que bonito al encontrarse en una ruta especialmente pintoresca, y en un enclave concreto de alto interés geográfico.

El Ibón de Paderna se ubica a unos 2.270msnm, en la zona de Llanos del Hospital, al fondo del valle principal del Valle de Benasque, muy cercano al refugio de la Renclusa, especialmente famoso por ser parte indispensable de la principal ruta de acceso al Aneto, la que pasa por el Portillón Superior y por lo que nos queda de glaciar. El estrecho valle en el que se enclava queda jalonado al Norte por los paredones calizos del Pico de Paderna (2.627msnm), y al Sur por todo el cordal granítico de las Maladetas (3.312msnm), Cordier (3.266msnm), Sayó (3.215msnm)… hasta el Pico de Alba (3.112msnm)

Vistas poco antes de alcanzar el Ibón de Paderna.

El entorno geográfico del Ibón es muy variado. Atravesamos zonas de praderas alpinas y pinares de pino negro (pinus uncinata), con abundante presencia de boj (buxus sempervirens) y rododendro (rhododendron ferrugineum). Conforme ganamos altitud los pinos son menos frecuentes, dejando paso, cada vez más, a praderas y a roquedos que, especialmente ya por encima del Ibón, se tornan en dominantes. En las alturas, recluidos en las mejores zonas, las más umbrías y protegidas, perviven algunos de los últimos hielos perpetuos del Pirineo, como es el caso del glaciar de la Maladeta. Ya lejos de esos hielos, unos cientos de metros más bajos, quedan los visibles cordones de sedimentos fruto de los últimos avances de esos glaciares, en la Pequeña Edad del hielo, formando visibles morrenas.

La ruta parte desde el aparcamiento de la Besurta, a unos 1.900msnm. En los meses de verano es necesario tomar un autobús desde el Vado del Hospital hasta la Besurta, o bien poder hacerlo a pie, lo que nos sumará unos 150m de desnivel y algo más de una hora, tanto a la ida como a la vuelta. En temporada invernal el tramo entre Llanos del Hospital y la Besurta forma parte del dominio esquiable de la estación de esquí nórdico de Llanos del Hospital. Es un tramo ideal para realizar con raquetas, muy sencillo. Atención al resto de la ruta en invierno por el riesgo de aludes.

Si partimos de la Besurta, tomamos el sendero hacia la Renclusa, compartido con el de Aigualluts. En poco más de 15 minutos este sendero se bifurca, a la izquierda hacia Aigualluts, de frente hacia la Renclusa. Debemos tomar este segundo trazado para iniciar la primera sección exigente. Una sucesión de curvas de herradura entre pinos y rododendros nos conducirá, en cuestión de media hora más (45min desde el inicio en la Besurta, salvando 250m de desnivel) hasta el refugio de la Renclusa. Este refugio está guardado todo el año y es el lugar idóneo para, en caso de ser necesario, hacer una parada para reponer fuerzas.

Una vez recuperados, nada más pasar la Renclusa de nuevo se divide el recorrido. Siguiendo de frente nos dirigiríamos hacia la ruta del Aneto y otros picos de 3.000m, saliendo hacia la derecha, y cruzando el pequeño torrente de agua, iremos hacia Paderna. Enseguida el sendero se torna un tanto más discontinuo, siendo necesario estar atentos a los mojones de rocas que nos van marcando la ruta. Los pastos y los pinos aún están presentes, pero las rocas van ganando protagonismo. Tras poco más de 20 minutos de ascenso vamos llegando a un pequeño collado que da paso a una explanada en la que un pequeño barranco traza algunos meandros. Se trata de una pequeña cubeta glaciar ya colmatada. Cruzando este barranco por una pequeña palanca de madera (puente), debemos desviarnos hacia la izquierda, en el sentido de la marcha para, tras una pequeña subida, alcanzar el bonito ibón de Paderna tras poco más de 1h30min desde la Besurta.

Ibón de Paderna con el pico del mismo nombre de fondo.

El regreso se hace por la misma ruta, pudiendo parar de nuevo en la Renclusa, o animarnos a bajar andando hasta Llanos del Hospital si preferimos no tomar el autobús en caso de estar en verano (unos 45min/1 hora).

Cosas que ver…

La ruta atraviese varias zonas donde afloran las piedras de litología caliza. Este tipo de litologías pueden generar modelados peculiares. En el entorno de la ruta hay buenos ejemplos de lapiaces del tipo rillekarren, formando curiosas acanaladuras en las rocas fruto de la disolución de estas piedras calizas.

Estas mismas litologías calizas permiten fenómenos como la aparición de dolinas, tal como el Forau de Aigualluts. En la ruta, junto a la Renclusa, hay otro enorme «forau» que se traga las aguas que descienden de las Maladetas pero, este, las devuelve a la misma cuenca del Ésera, no como el de Aigualluts, que las lleva a las del Garona y al océano Atlántico.

Los rododendros son arbustos con un porte generalmente bajo y con una floración rosácea muy llamativa. El nombre ciéntifico -Rhododendron ferrugineum- nos indica el tonos ferruginosos, de herrumbre, del envés de las hojas del arbusto.

 

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