Invierno 2017-2018. ¿Qué nos depararás?

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Hola!

Ante las típicas sátiras sobre el tiempo (atmosférico) que nos pueden deparar los meses venideros, aspecto al que somos especialmente sensibles debido a su influencia que sobre el deporte banco deparan, y como venía siendo costumbre en la anterior etapa de nuestro blog, nos vemos en la obligación de presentaros una serie de previsiones para los meses venideros. Eso sí, a diferencia de previsiones bíblicas basadas en creencias ancestrales o en dones divinos, aquí sólo vamos a recopilar, e intentar traducir, una serie de previsiones emitidas por organismo oficiales con base científica. Previsiones que, pese a esa base científica, y a estar avaladas por los mayores centros de previsión meteorológica del planeta, y de parte de la galaxia,, tienen actualizaciones y cambios que, en muchas ocasiones, pueden ser muy sensibles, en mayor media cuanto más nos alejemos de la fecha de emisión. Es decir, y como sucede en el corto plazo, una previsión estacional, que es lo que vamos a presentar, es tanto más susceptible de poder cambiar en mayor medida cuanto más nos alejemos en el tiempo (cronológico, no atmosférico).

A esto se suma que, pese a que estas previsiones se puedan recoger en la prensa, de todo tipo, color y condición, como verdades absolutas o dogmas de fe, se trata de productos casi experimentales y cuya fiabilidad es muy limitada. Por tanto, en modo alguno pueden ser tomados como verdades absolutas de cómo va a ser el tiempo en los meses venideros, si no como una aproximación experimental a lo que nuestro conocimiento actual nos permite prever que puede pasar en ese periodo de tiempo (de nuevo cronológico).

Dicho lo cual, vamos al lío.

A muy corto plazo, y tirando de los modelos que solemos usar en nuestras recurrentes previsiones del tiempo (en esta ocasión meteorológico y no cronológico), podemos casi afirmar que lo que queda de mes de noviembre va a ser estable en su mayor parte. Muy probablmente sea totalmente estable al menos hasta el día 24/25. A partir de entonces es posible que pueda inestabilizarse un poco, si bien hay que decir que hace unos días esta inestabilización se preveía para el día 17, luego para el 20, luego para el 22… y así vamos alejando el tema.

El ensemble que solemos utilizar nos sirve para ver este primer plazo de previsión. Nada de nada, ni vaivenes térmicos ni precipitaciones, al menos hasta el 22/23 de noviembre. Luego aparecen algunas posibles precipitaciones pero, como veis, las temperaturas muestran poca dispersión y pocos cambios.

De este modo, casi podemos asegurar que nos plantaremos a primeros de diciembre con poca nieve en la cara Sur y con nieve en la cara Norte asentada por este periodo de estabilidad, en el que tampoco parece que los cañones vayan a poder trabajar mucho. Obviamente, habría que confiar en que los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre, pudiesen ayudar a tener una mejor situación para el puente de la Constitución.

A partir de aquí, entramos en los plazos más largos y en los mapas de los modelos estacionales. En general, estas previsiones suelen referirse no tanto a los valores de temperaturas y precipitación que va a haber, si no a en qué medida lo que está previsto se desvía respecto a lo habitual para ese periodo. Es decir, nos muestran anomalías de temperaturas y precipitación para un determinado mes o conjunto de meses.

De este modo, y por no alargarnos en demasía, las previsiones a día de hoy son las siguientes:

La NOAA actualiza sus previsiones con diferentes productos cada semana, la situación actual en cuanto a la previsión de temperaturas para los próximos meses, agrupados de 3 en 3, es esta:

Todos los productos muestran un invierno sensiblemente más cálido de lo normal en la mayor parte de Europa. Hoy, y en actualizaciones pasdas de igual forma, en nuestra zona, el invierno dejaría medias de temperaturas más cálidas de lo normal. Cualquier combinación de meses (Dic/Ene/Feb, Ene/Feb/Mar/…) ofrece como resultados anomalías positivas.

En cuanto a precipitaciones, y recordando que se trata de anomalías respecto a la media climática (media de los últimos 30 años, 1980-2010) el resultado para la NOAA es el siguiente:

Del análisis de los diferentes mapas actuales que prevé el modelo de la NOAA se deduce que los primeros meses del invierno serían más bien secos, con precipitaciones por debajo de lo habitual, quizás con tendencia a que marzo ya pudiese ser más “normal”. En cualquier caso, los meses puramente invernales si que, al menos a día de hoy, muestran una tendencia a ser menos húmedos de lo habitual.

El resumen de la NOAA sería: Temperaturas por encima de lo normal y precipitaciones por debajo de lo normal.

Otra fuente que presenta previsiones estacionales es meteo-express.com que nos cuenta lo siguiente:

Nos dicen que noviembre y diciembre serían normales térmicamente y secos en general. Nos dice, también, que enero sería normal térmicamente y húmedo, mientras febrero sería claramente más cálido de lo normal y húmedo de nuevo, y que cerraríamos la temporada con un marzo y abril normales en ambas variables.

Ya vemos como entre la NOAA y Meteo-express se parecen lo mismo que un huevo y una patata, pero no contentos con esto, pongamos otro ingrediente en la tortilla… y es que, aunque no se trate de una tortilla a la francesa, otra página del país vecino también hace sus previsiones, se trata de Lameteo.org y nos cuentan los siguiente…

… según ellos diciembre será un mes normal térmicamente y variable (que gran término para una previsión estacional), lo que creo que podría asimilarse a que, en cuanto a precipitaciones, sería normal también. Enero, sin embargo, sería normal térmicamente, pero con precipitaciones por encima de lo normal. El mapa que nos muestran nos hablaría de circulación de bajas por el sur de potentes anticiclones en la zona norte de Europa. Febrero, sin embargo, sería un mes con precipitaciones menores de lo normal y temperaturas por encima de la media, tendencia que podría seguir en marzo. Hay, por tanto, entre los franceses, una cierta coincidencia en que enero/febrero, o su media, pudiesen ser algo húmedos. También coinciden en un febrero más cálido de lo normal.

Para terminar con la receta de la tortilla, que tanto me da que sea con cebolla como sin ella, unas pinceladas extraídas de la página Ilmeteo.it, que trabaja con el modelo del ECMWF. No sé por qué faltan algunos mapas, pero os resumo lo que dicen a continuación…

Térmicamente, y atendiendo a los meses de cada mapa, ya que falta el teórico de enero/febrero, el ECMWF prevé un invierno por encima de la media en todas las combinaciones que nos muestran. Es decir, un invierno más cálido de lo normal.

En cuanto a precipitaciones, sin poner imagen porque la web no muestra más que dos mapas, el comentario general apunta a una situación normal o algo por debajo de lo normal en las diferentes combinaciones de meses.

 

Resumiendo de forma resumida. El invierno, por lo que apuntan diferentes organizaciones de cierto prestigio, alejadas de creencias y dogmas de fe, apunta a ser más cálido de lo normal y con un déficit de precipitaciones. Si acaso, y sobre todo basados en las dos páginas francesas que hemos mostrado, los meses con algunas opciones de traer precipitaciones por encima de lo normal, serían enero y febrero, más bien su media, ya sea aritmética o ponderada.

Es decir, que la tortilla, más allá de que llevase cebolla o no, parece que sería más bien seca y servida más caliente de lo que le gustaría a nuestro selecto paladar.

Eso sí, siempre hay que tener en cuenta que hablamos de anomalías, es decir, que si, por poner un ejemplo, en Benasque la media de precipitaciones de diciembre es de 95mm, un mes seco nos puede dejar 60mm, que traducido a nieve serán, en términos muy de andar por casa, 60cm… Enero tendría una media de 65mm, con lo que un mes seco podría dejar tanto o cuanto… y así sucesivamente. O sea, que el hecho de que un mes se prevea cálido, más allá de la fiabilidad de estas previsiones que ya hemos dicho que es muy limitada, no quiere decir que ese resultado puede incluir entradas frías.

Al final, esto de las previsiones estacionales puede servir tanto para deprimir a unos como para alegrar a otros. Por lo demás, en este tipo de previsiones cualquier parecido con la realidad puede ser, como díría el clásico, pura casulidad.

Saludos.

-dani…-

@metoebenás

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